Soy Walter Soncini, junto a mi hija Juana estamos a cargo de Farmacia Soncini, en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires.

Hace unos años tuvimos la idea de dar un salto de calidad y robotizar la farmacia. Al principio hubo resistencia, sobre todo por el mito de que robotizar es despedir gente. Nosotros decidimos avanzar igual.

El proyecto se concretó. Tuve miedo, porque era un salto a lo desconocido, pero me fui convenciendo de que iba a salir bien. Y salió bien.

Hoy trabajamos con Rowa y con Automatiza, muy contentos. Antes teníamos cuatro terminales, hoy trabajamos con siete. Crecimos y eso nos permitió recuperar la inversión realizada.

Los beneficios son muchos: ordenamiento, stock exacto, eficiencia y rapidez en el trabajo. Pero algo que me sorprendió fue la facilidad para incorporar personal nuevo. La juventud ya viene familiarizada con la tecnología, se adaptan al sistema rápidamente y el tiempo de integración se redujo considerablemente.

Estoy muy contento y agradecido con Automatiza por la atención y por estar siempre disponibles.